Sólo a través del tiempo se ve quien te ama

El tiempo parece ser nuestro mejor aliado, bien sea para sanar, para olvidar, para obtener respuestas o para que algo nos deje de importar. Pero también puede ser de gran utilidad para darnos cuenta de quién nos ama y diferenciarlo de aquellos que solo nos han querido o han estado con nosotros de forma puntual sin trascender o permanecer.

El amor cuando es real no entiende de tiempo, pero aun así es capaz de ir a través de él sin verse afectado, ni siquiera la distancia, la inconstancia son capaces de desgastarlo. Es una llama encendida en una vela eterna.

Solo quienes contamos con la dicha de sentirnos amados, sabemos que esas personas no necesitan ni quiera estar cerca, sabemos que contamos con ellas, sabemos que estamos en su corazón, en sus pensamientos y en caso de necesitarlos, estarán tan cerca como les sea posible.

Muchas personas pueden querernos, apreciarnos, admirarnos, podemos gustarle a muchos, pero el amor va mucho más allá de todo esto, el amor se da sin condiciones, sin exigencias, inclusive las decepciones pueden alejarnos, pero el amor se encarga de sanar y aunque no sea posible un determinado nexo, los lugares importantes en los corazones se mantienen.

Amar es mucho más que querer, de querer se quiere a quien sea, pero esa conexión que nos une, que entrelaza nuestras almas es la energía más poderosa que existe y su presencia solo puede validarse a través del tiempo, cuando las condiciones cambian, cuando las experiencias han sido gratas o devastadoras, cuando se pasan las etapas iniciales de una relación, cuando se conoce el lado oscuro del otro, cuando aceptamos los defectos, allí cuando el tiempo ha transcurrido y aun nos sentimos plenos y afortunados por llevar a alguien en nuestro corazón, es que podemos decir que amamos a alguien.

Los ojos brillarán a través de cualquier cosa que nos agrade, transmitirán dulzura, querrán arroparnos y no dejarnos escapar de su ángulo, pero eso no necesariamente es amor, eso puede ser emoción, atracción, gusto, placer, admiración, diversión o cualquier otro estímulo… Solo el tiempo dirá si esos ojos que transmiten cariño, serán los mismos que transmitan amor.

Valoremos el amor como nuestra mayor fuente de vida, atesoremos a quienes llevamos en el corazón y sintámonos muy afortunados de ser para otros, seres especiales que nos hayan dado espacio en el suyo y nos han demostrado a través del tiempo que ese lugar es permanente.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

Publicado en: Amor

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