En poco tiempo todo lo que has pasado tendrá sentido

Solemos enfrascarnos en situaciones que nos afectan, generándonos malestar y sufrimiento. No vamos a tratar de convencerte de que tienes el control absoluto de lo que sientes y cómo afrontas cada una de las circunstancias de tu vida, porque aun siendo esto cierto, es muy humano el resultar afectados emocionalmente con nuestras vivencias.

Lo que sí pretendemos es ayudar a que tu confianza se incremente, a que tengas paciencia, porque en menos de lo que piensas todo adquiere sentido, todo parece haber sido parte de un plan perfecto, a través del cual nos ubicamos donde realmente necesitamos estar.

Cada persona, cada experiencia, cada paso que damos no es producto de la casualidad, simplemente son vivencias que nos permiten crecer, entender, madurar, aprender a amar, a perdonar, a olvidar. Nos permiten entender el valor de las cosas, nos permiten amarnos a nosotros mismos y reconocernos en cada uno de nuestros trayectos y con ello hacernos más fuertes.

Sin embargo, tenemos al menos dos opciones para afrontar una situación, una es desde la desesperanza y la otra desde la fe. Cuando pensamos que todo es transitorio, que podemos sacar provecho de cada situación, aun cuando nos sentimos completamente abatidos, estamos actuando a nuestro favor y las cosas cuando cambiamos nuestra manera de mirarlas, irremediablemente cambian.

Si vivimos con la idea firme de que estamos armando nuestro rompecabezas personal, podremos liberarnos un poco de la ansiedad y el sufrimiento. Entenderemos que no importa lo que pase, ni cómo no estemos sintiendo hoy, un pronto día, sabremos que eso que quizás no deseamos, fue precisamente lo que nos condujo a lo que sí y podremos inclusive agradecerle al dolor que pudimos haber sentido.

A pesar de que las cosas seguirán ocurriéndonos, entendamos o no su propósito, nos resulta conveniente tener una actitud positiva ante la vida, confiar en nuestros procesos naturales y en que sencillamente nuestra alma siempre hará lo posible por llevarnos al sitio en el cual ella planificó, encontrarnos con las personas que forman parte de ese plan y como si se tratase de un juego, hará lo posible por llegar a su meta de crecimiento y de evolución.

Así que no nos impacientemos, disfrutemos del camino, que incluso lo que creemos negativo, lo vivimos porque esta experiencia nos pertenece, porque también es un indicativo de que estamos, que somos y para eso hemos venido y probablemente lo seguiremos haciendo muchísimas más veces. Disfrutemos esta vida, cada instante, cada beso, cada amanecer, inclusive cada lágrima son las cosas que nos hacen ser quienes somos y la esencia será lo único que podamos conservar.

Por: Sara Espejo

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